Los terapeutas metabólicos estamos de enhorabuena. Por fin tenemos un suelo firme en el que apoyar una potencial terapia nutricional cetogénica para tratar un trastorno devastador ante el que (hasta anteayer) nos encogíamos de hombros: la anorexia.
Hoy está más que demostrado el poderoso efecto que la terapia metabólica (o dieta cetogénica) tiene sobre cuadros como la diabetes tipo 2 (y su predecesora, la resistencia a la insulina), los trastornos neurológicos y psiquiátricos (incluidos otros de la conducta alimentaria, como la bulimia o los atracones), las enfermedades autoinmunes, las patologías de trasfondo hormonal (como el sobrepeso o el antiguo síndrome de ovario poliquístico —ya rebautizado como síndrome ovárico metabólico poliendocrino), algunos tipos de cáncer y hasta el alcoholismo. Pero la desoladora anorexia se esbozaba tras una línea roja que no osábamos cruzar. Hasta anteayer.
La buena noticia nos llega envuelta en un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature este 4 de junio de 2026 (1). Es un alentador ensayo piloto que ha puesto a prueba un modelo neurobiológico de la anorexia nerviosa que llevaba algunos años sobrevolando el mundillo científico, pero que la precaución clínica se resistía a sacar del armario teórico. Integra rasgos conductuales, el metabolismo energético del cerebro y la regulación de los neurotransmisores. Y sugiere que la anorexia cursa con alteraciones de metabolismo cerebral, razón por la cual la terapia metabólica (mediante su cetosis nutricional) sería capaz de atajar la restricción dietética, el miedo a engordar y la distorsión de la imagen corporal (2).
Sus artífices propusieron que una dieta cetogénica podría corregir alteraciones en la función cerebral de pacientes con anorexia nerviosa y mitigar su deseo de perder peso. Y los resultados indican que tenían razón.
En el esperanzador ensayo clínico participaron 22 personas. De las 18 que completaron la intervención, el 72% alcanzó criterios de recuperación de síntomas de anorexia y todos mejoraron en depresión. También se demostró que el miedo que cercaba a los terapeutas nutricionales prudentes (o que la cetosis pudiese promover más pérdida de peso) NO se hizo realidad.
Una gran esperanza se esboza en el horizonte.

Referencias
(1) Frank, G.K.W., Scolnick, B., Beckwith, C. et al. Symptom impact and safety of ketogenic therapy in adults with anorexia nervosa: a feasibility trial. Commun Med 6, 315 (2026). https://doi.org/10.1038/s43856-026-01644-0
(2) Frank GKW, Scolnick B. Therapeutic ketogenic diet as treatment for anorexia nervosa. Front Nutr. 2024 Sep 4;11:1392135. doi: 10.3389/fnut.2024.1392135. PMID: 39296512; PMCID: PMC11409850.

