Complace a tus genes

No todos los genes son iguales. Los que dictaminan tu color de ojos se expresaron sin que pudieras «negociar» con ellos para llegar a un acuerdo unánime. Otros, en cambio, se expresan o silencian en respuesta a la información que reciben del exterior (incluida la nutrición). Y sobre ella, afortunadamente, sí tienes control.

Tus genes no son una condena vitalicia.

Aunque nacieras con una secuencia genética particular, que te acompañará inamovible durante toda la vida, tienes el poder de influir sobre ella: la epigenética es la flamante ciencia que está tratando de dilucidar cómo los factores ambientales modulan la expresión de los genes.

Sí. El ambiente influye sobre los genes del mismo modo que el pianista influye sobre el sonido de una melodía. «Tema de Amor» no suena igual si la toco yo o si la toca Julio Mazziotti. No.

Tu secuencia genética apenas difiere de la mía. Y es básicamente idéntica a la que tenías al nacer, cuando se expresaban genes que estimulaban a tus células a dividirse para que tu cuerpo pudiera crecer. Lo que sí varía son las posiciones de las etiquetas químicas que le indican a tus genes si deben expresarse o no. Y estas etiquetas se colocan en un lugar u otro de tu ADN según la información que tus células reciben del exterior.

Esto se traduce en que puedes minimizar (e incluso eludir por completo) una tendencia genética a padecer alzhéimer, cáncer o depresión (y una miríada de enfermedades más) simplemente con tus elecciones diarias.

Lamentablemente, no puedes controlar todos los factores ambientales que te harán más o menos proclive a disfrutar de por vida de un vigor imbatible y de una salud de hierro, pero sí puedes minimizar tu exposición a tóxicos, hacer algo de ejercicio, nutrirte acorde a tus genes, abrazar más árboles, aprender a controlar el estrés, priorizar tus horas de sueño y decir «te quiero» más a menudo, especialmente a ese bello ser que te mira desde el espejo.

Así te asegurarás de estar haciendo todo lo posible por que el pianista que se siente a tu piano sea un auténtico virtuoso, capaz de tocar la mejor versión de tu propia melodía.


Si tienes curiosidad por lo que la fascinante nutrigenética dice de tus genes a día de hoy, echa un ojo al estudio nutrigenético. No puedo prometer que te cambie la vida, ¡pero que saciará tu curiosidad sí!



En las penúltimas zancadas de la Keto-Maratón también te cuento cómo anda este peculiar mundillo genético a día de hoy. Te incluyo el vídeo abajo. Aquí tienes el audio y la transcripción con las referencias. ¡Ojalá te ayude!

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Inés Viñas
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