Pónselo difícil al cáncer

Pocos sonidos causan más pavor en quien está esperando un diagnóstico que el de la palabra «cáncer». Sin embargo y afortunadamente, a día de hoy no supone en absoluto la condena que fue en el pasado. Poco a poco, la investigación biomédica está pavimentando el camino de baldosas amarillas que pronto nos conducirá a la victoria definitiva sobre el cáncer.

Hasta entonces, igual que no os aventuraríais a explorar un desierto sin cantimplora, hay ciertas provisiones que debéis tener la previsión de meter en vuestra mochila cuando os echéis a andar por ese camino. Aseguraos de incluir la serena y férrea convicción de que os proclamaréis vencedores… y de alimentarla con una nutrición optimizada.

Se estima que un 95% de los tumores dependen en gran medida de niveles altos de glucosa y de insulina en sangre para crecer. Así que las dietas de bajo índice glucémico pueden contribuir a inclinar la balanza hacia el triunfo y complementar con eficacia las terapias oncológicas. 

No, la alimentación no cura el cáncer. Pero sí ayuda.

 

 

Cuando uno debe emprender su andadura por el camino de baldosas amarillas, toda ayuda es poca. No renuncies a nada que te ayude en la batalla. Sigue fielmente la terapia oncológica que te hayan prescrito, haz lo imposible por mitigar tu ansiedad, nunca pongas en duda tu eventual victoria y nútrete para ponérselo lo más difícil posible.

Cada camino tiene sus propios atajos, cuestas y obstáculos, pero ojalá el mío sirva para aliviar el tuyo.