Mejora tu estado de ánimo

Las moléculas precursoras de los neurotransmisores, los mensajeros bioquímicos que regulan el funcionamiento de tu mente, son nutrientes.

La síntesis de serotonina, cuyo déficit se asocia con la depresión y el decaimiento, precisa vitamina B6 y triptófano, un componente de las proteínas dietéticas. La de dopamina, la principal responsable de tu placer, no es posible sin hierro y vitamina B9. Y la del GABA, el neurotransmisor que evita que sucumbas a la ansiedad, requiere vitamina B6 y zinc.

Una mente malnutrida NO PUEDE ser feliz.

 

 

Y una mente inflamada, tampoco.

Tanto el déficit de ciertos nutrientes esenciales (particularmente el zinc, las vitaminas del grupo B y los ácidos grasos omega 3), como la inflamación, son factores susceptibles de provocar depresión. De hecho, se ha comprobado que la inflamación sistémica crónica (cuyo fuego avivan las dietas inflamatorias y la exposición prolongada a tóxicos e infecciones) provoca depresión (incluso en ausencia de un desencadenante ambiental).

Una mente sana y nutrida puede superar cualquier adversidad. Una mente inflamada y malnutrida hace de su propia existencia una adversidad. Así que si quieres levantarte de un salto con ganas de comerte el mundo, reduce al mínimo las sustancias poco halagüeñas que alcanzan a tu cerebro y asegúrate de proveerlo con todos los nutrientes que necesita. Y él podrá dedicar su tiempo y su energía a fabricarte unas gafas color de rosa y a llenarte de vitalidad.

Un día no muy lejano, las dietas deficitarias en nutrientes esenciales y la exposición a tóxicos (o una habilidad menguada para absorber los primeros y excretar los segundos), formarán parte de la ecuación que pondrá el ansiado fin a la depresión.

¿Por qué esperar?